lunes, 25 de febrero de 2008

Cine culinario?

La gastronomía, como el cine, tiene un gran componente de espectáculo, necesita de una cierta ilusión y de una puesta en escena. Porque, ¿quién no ha oído la frase: “Un plato siempre entra primero por los ojos? ”Pero, más allá de las comparaciones entre estas dos disciplinas por separado, la unión de ambas ha dado como resultado un subgénero que podríamos clasificar como ‘cine gastronómico’.


Berlinale 2008


El pasado festival de cine de Berlín (Alemania), que tuvo lugar entre el 7 y el 17 de febrero del anio en curso, presentó al público varias propuestas cinematográficas entre las cuáles una denominada: cine culinario.


Para mayor información hemos querido compartir algunos apuntes de este evento, encontrados en la red:


  • La sección "Cine culinario", que este año lleva el eslógan "come, bebe, ve películas", contará con la presencia de Jesús Almagro, el "mejor cocinero español 2006", y del renombrado Ferrán Adriá, que participará en un coloquio sobre "el futuro de nuestra alimentación" y del que se mostrarán dos documentales.

    Tras la proyección de la película española "El pollo, el pez y el cangrejo real", de José Luis López Linares, Almagro invitará a todos los presentes a degustar su paella.

  • La directora alemana Doris Dörrie, que se hizo famosa en todo el mundo por su cinta "Hombres", ahora presenta un cortometraje llamado "Cómo cocinar tu vida", acerca de un cocinero que practica el budismo zen.

    Dentro de este género, que mucho le debe a la cinta mexicana "Como agua para chocolate", también se exhibirá la obra estadounidense "Fast food nation", en función especial para el público juvenil. Se espera que la cinta alimente el apetito de los asistentes, eso sí, estrictamente en el aspecto cinematográfico.


Aplaudimos el objetivo de esta nueva vertiente del cine , ya que mediante la misma es posible mostrar al público las mejores películas y documentales temáticos, mientras se analiza el panorama gastronómico... dando a conocer de una manera más entretenida y dinámica, lo bueno y lo nuevo del interesante mundo de la gastronomía.



fuentes:




miércoles, 20 de febrero de 2008

Airbus negocia un proyecto de A380 convertido en casino volante


HONG KONG (AFP) - El constructor europeo de aviones Airbus informó este jueves de que está negociando con "varios clientes" un proyecto para transformar uno de sus aviones gigantes A380 en un casino volante.
"Algunos de nuestros clientes han manifestado su interés" por algo como un casino, indicó David Velupillai, director comercial de la sección negocios de Airbus en Hong Kong.

"El interés principal del A380 es que ofrece un 50% más de lugar que un Boeing 747 y si se quiere fabricar algo como un casino, se tiene el sitio suficiente", agregó. Según Velupillai, que no dio detalles sobre los clientes interesados, un A380 equipado con un casino a bordo podría estar listo para 2012.

El Airbus A380, cuyo primer ejemplar fue entregado en octubre de 2007 a la compañía Singapore Airlines, es el avión de pasajeros más grande de la historia de la aviación civil. La primera versión del aparato puede transportar 525 pasajeros en una configuración típica de tres clases, y hasta 853 en chárter.

lunes, 18 de febrero de 2008

Primer bar de hielo Chile atrae a quienes huyen de sol


VIÑA DEL MAR, Chile (Reuters) - El primer bar de hielo en Chile está atrayendo visitantes que, con guantes y abrigos, toman whisky y se aislan del verano más caluroso en el país en los últimos años.
El local, a unos 500 metros de una pequeña playa del concurrido balneario de Viña del Mar, simula en su interior un iglú con bancas y mesas de hielo, además de una amplia barra en la que sus visitantes soportan con gusto los cinco grados bajo cero del lugar para tomar sus tragos favoritos.

"Nuestra familia vivió en Suecia mucho tiempo, luego tomamos la decisión de regresar a Chile y hacer algo nuevo. Como allá existe un hotel de hielo, qué mejor que hacer un bar de hielo aquí en Chile," dijo Michel González, dueño del bar, a Reuters.

A falta de nieve, el "Antartic Ice Bar" -que según sus dueños es único en América Latina- mantiene la temperatura baja gracias a un programa de computación.

El local cuenta con una sala en la que se fabrica el hielo. Allí se cortan con una motosierra los bloques que luego son convertidos en rústicos vasos de hielo para ofrecerlos al público con los tragos más solicitados: whisky y ron.

"Es entretenido, claro que después de unos minutos la parka y los guantes no te ayudan mucho frente al frío, pero es súper novedoso," dijo Claudia Vélez, una de las visitantes del lugar.
El bar compite con las ofertas de comidas extranjeras y bares juveniles de Viña del Mar, donde cada verano se celebra el Festival Internacional de la Canción.

"Estamos en febrero y entras a este lugar en que debe estar a unos siete grados bajo cero, es una
locura, realmente," dijo Mario Zemlen, otro de los clientes del bar.

martes, 12 de febrero de 2008

Chef Robot... WHAT??

Se llama AIC-AI Cookingrobot, desarrollado por la empresa Fanxing Science and Technology Co. Ltd en Shenzhen, China... y es capaz de cocinar alimentos bajo las técnicas más populares como salteado, hervido, horneado y fritura.
Según sus creadores, es capaz de cocinar por ejemplo, un chow mein o arroz frito al mismo tiempo en que lo haría un humano. Y es que la ventaja que promueven es que mediante este invento se podría revolucionar el mercado de restaurantes, operando el negocio sin necesidad de hacer uso de chefs entrenados.
Dentro de sus habilidades más notables, aparte de las ya mencionadas, está el hecho de poder almacenar en su memoria unas 1000 recetas de cocina oriental, y su average de preparación de alimentos es de 5 minutos. Este "interesante" artefacto cuesta aproximadamente nada más y nada menos que US$250,000.00 y su desarrollo ha costado unos cuatro años...


Podrá esta tecnología, en un futuro, sustituir el talento y la capacidad de un chef?


Fuente: http://www.technovelgy.com/ct/Science-Fiction-News.asp?NewsNum=770

Más información: http://www.directoalpaladar.com/2006/10/11-chef-robot-aic-ai-cooking

miércoles, 6 de febrero de 2008

We are all killers

Until we stop flying

At last the battlelines have been drawn, and the first major fight over climate change is about to begin. All over the country, a coalition of homeowners and anarchists, NIMBYs and internationalists is mustering to fight the greatest future cause of global warming: the growth of aviation.

Not all these people care about the biosphere. Some are concerned merely that their homes are due to be bulldozed, or that, living under the new flight paths, they will never get a good night’s sleep again. But anyone who has joined a broad-based coalition understands the power of this compound of idealism and dogged self-interest.


The industry has seen it, and is getting its revenge in first. Last week the Guardian obtained a leaked copy of a draft treaty between the European Union and the United States which would prevent us from taking any measure to reduce the airlines’ environmental impact without the approval of the US government. This, though it might be the widest-ranging, is not the first such agreement. The 1944 Chicago Convention, now supported by 4,000 bilateral treaties, rules that no government may levy tax on aviation fuel. The airlines have been bottle-fed throughout their lives.


The British government admits that the only area in which it is “free to make policy in isolation from other countries” is airport development: it could contain or reverse the growth of flights by restricting airport capacity. Instead it is softening us up for a third runway at Heathrow, and similar extensions at Stansted, Birmingham, Edinburgh and Glasgow. Twelve other airports have already announced expansion plans. According to the House of Commons Environmental Audit Committee, the growth the government foresees will require “the equivalent of another Heathrow every 5 years”. Orwell’s most accurate prediction in 1984 was the mutation of Britain into Airstrip One.


Already, one fifth of all the world’s international air passengers fly to or from an airport in the UK. The numbers have risen five-fold in the past 30 years, and the government envisages that they will more than double by 2030, to 476 million a year. Perhaps “envisages” is the wrong word. By providing the capacity, the government ensures that the growth takes place.


As far as climate change is concerned, this is an utter, unparalleled disaster. It’s not just that aviation represents the world’s fastest growing source of carbon dioxide emissions. The burning of aircraft fuel has a “radiative forcing ratio” of around 2.7. What this means is that the total warming effect of aircraft emissions is 2.7 times as great as the effect of the carbon dioxide alone. The water vapour they produce forms ice crystals in the upper troposphere (vapour trails and cirrus clouds) which trap the earth’s heat. According to calculations by the Tyndall Centre for Climate Change Research, if you added the two effects together (it urges some caution as they are not directly comparable), aviation’s emissions alone would exceed the government’s target for the country’s entire output of greenhouse gases in 2050 by around 134%. The government has an effective means of dealing with this. It excludes international aircraft emissions from the target.


It won’t engage in honest debate because there is simply no means of reconciling its plans with its claims about sustainability. In researching my book about how we might achieve a 90% cut in carbon emissions by 2030, I have been discovering, greatly to my surprise, that every other source of global warming can be reduced or replaced to that degree without a serious reduction in our freedoms. But there is no means of sustaining long-distance, high-speed travel.


The industry claims it can reduce its emissions by means of new technological developments. But as the Royal Commission on Environmental Pollution points out, its targets “are clearly aspirations rather than projections”. There are some basic technological constraints which make major improvements impossible to envisage.


The first problem is that our planes have a remarkably long design life. The Boeing 747 is still in the air 36 years after it left the drawing board. The Tyndall Centre predicts that the new Airbus A380 will be flying, “in gradually modified form”, in 2070. Switching to more efficient models would mean scrapping the existing fleet.


Some designers have been playing with the idea of “blended wing bodies”: planes with hollow wings in which the passengers sit. In principle they could reduce the use of fuel by up to 30%. But the idea, and its safety and stability, is far from proven. Yet this is as good as it gets. As the Advisory Council for Aeronautics Research in Europe says, “the consensus view is that the rate of progress for conventional engines will slow down significantly in the next 10 years.” And if the efficiency of aircraft engines does improve, this doesn’t necessarily solve the problem. More efficient engines tend to be noisier (so even less acceptable to local people) and to produce more water vapour (which means that their total climate impact could in fact be higher). Even if the outermost promise of a 30% cut could be met, it would offset only a fraction of the extra fuel use caused by rising demand.


The airline companies keep talking about hydrogen planes, but if ever the technological problems were overcome, they would be an even bigger disaster than the current models. “Switching from kerosene to hydrogen,” the Royal Commission says, “would replace carbon dioxide from aircraft with a three-fold increase in emissions of water vapour.”Biofuels for aeroplanes would need more arable land than the planet possesses. The British government admits that “there is no viable alternative currently visible to kerosene as an aviation fuel.”


New fuel consumption figures for both fast passenger ships and ultra high-speed trains suggest that their carbon emissions are comparable to those of planes. What all this means is that if we want to stop the planet from cooking, we will simply have to stop travelling at the kind of speeds that planes permit.


This is now broadly understood by almost everyone I meet. But it has had no impact whatever on their behaviour. When I challenge my friends about their planned weekend in Rome or their holiday in Florida, they respond with a strange, distant smile and avert their eyes. They just want to enjoy themselves. Who am I to spoil their fun? The moral dissonance is deafening.


Despite the claims the companies make for the democratising effects of cheap travel, 75% of those who use budget airlines are in social classes A, B and C. People with second homes abroad take an average of six return flights a year, while people in classes D and E hardly fly at all: because they can’t afford the holidays, they are responsible for just 6% of flights. Most of the growth, the government envisages, will take place among the wealthiest 10%. But the people who are being hit first and will be hit hardest by climate change are among the poorest on earth.




Already the droughts in Ethiopia, putting millions at risk of starvation, are being linked by climate scientists to the warming of the Indian Ocean. Some 92 million Bangladeshis could be driven out of their homes this century, in order that we can still go shopping in New York.
Flying kills. We all know it, and we all do it. And we won’t stop doing it until the government reverses its policy and starts closing the runways.






By George Monbiot. Published in the Guardian 28th February 2006

miércoles, 30 de enero de 2008

Caso de Emprendedores

Haciendo frente a las tendencias: ¿Es la “Familia” el siguiente restaurante temático?

En 1995, el abogado e inversionista en bienes raíces Stephen Waite, despertó una revitalización en Albano, New York, cuando abrió su Big House Brewing Company en un edificio vacante de un siglo de antigüedad en el centro de la ciudad. El muy exitoso restaurante y bar despertó una reacción en cadena de proyectos de desarrollo y mejoras que han transformado el centro de Albany en un lugar muy distinto, en especial después de las cinco de la tarde. Waite luego volvió su atención a un concepto de restaurante enteramente nuevo, en esta ocasión en Clifton Park, un suburbio de Albany.

Waite y su nuevo socio de negocios, Eric Shilling, quieren crear un restaurante amable con la familia con un campo de golf en miniatura en el verano y una pista para patinar en hielo en el invierno, además de payasos y magos todo el año. Proporcionar actividades recreativas en conjunto con comida familiares no es una nueva tendencia: lugares como Check E. Cheese y Dave & Buster’s lo han venido haciendo desde hace años. Pero lo que saben Waite y Shilling que distinguirá su establecimiento es el hecho de que son instalaciones únicas. El menú del restaurante incorporará platillos elaborados con productos de la localidad, como manzanas. Contar con platillos autóctonos del área distinguirá al restaurante del grupo de restaurantes de cadenas y atracciones que integran el panorama suburbano norteamericano. De hecho, la ubicación el nuevo complejo no está cerca de ningún centro o área comercial. El sitio propuesto es un área boscosa de seis acres cerca del complejo deportivo de la comunidad y escuelas locales.

Todo el proyecto Waite y Shilling se basa en evitar la tendencia de ubicar cadenas cerca de otras cadenas para generar tráfico, anticipado que la gente ya está cansada de las cadenas. De hecho, hay alguna evidencia de que los estadounidenses se están cansando de la similitud que prevalece en su cultura. Y hasta compañías que una vez se creyeron innovadoras como Hard Rock Café y Gap, sellan luchando en cierto grado conforme la atención de los consumidores se desvanece. Algunos antiguos innovadores, como Planet Hollywood, ahora han desaparecido. En algunos casos, los consumidores se han alejado porque están cansados del tema; en algunos casos es porque los consumidores demandan calidad más alta que la que los restaurantes temáticos ofrecen. Amex realizó una serie de seminarios que examinaron las tendencias en las comida de los consumidores. Los panelistas incluyeron a personas de la disciplina de investigación de mercados y chefs y propietarios de restaurantes importantes como Bobby Flay. Una tendencia que los panelistas identificaron fue la autenticidad. Otra fue que los consumidores quieren una experiencia. Pero, ¿proporcionan los restaurantes temáticos la experiencia que los consumidores buscan?

Con diez años de crecimiento constante, la National Restaurant Association, esperaba un tope de 408 mil millones en ventas para el 2002. y a pesar de los tiempos difíciles de muchos minoristas basados en temas (no sólo restaurantes), Waite y Shilling no son los uniocos en buscar el nuevo tema de excito. McDonald’s abrió su segundo expendio más grande en el Easton Town Center de Columbus, Ohio. No sólo un restaurante, este McDonald’s incluye un centro interactivo de atención en miniatura para los niños ejemplificando la compra de productos en auto (Auto Mac), un estudio karaoke para que los clientes graben sus propios CD, un área separada donde los adultos pueden comer, un área de mercancías donde los clientes pueden adquirir ropa y recuerdos de McDonald’s y un Centro McTreat que vende helados, galletas, pastas y café de especialidad Lavazza importado.

Aunque los comedores orientados a la familia no son nuevos, bien puede ser la nueva economía venidera en restaurantes temáticos. Y aun cuando Waite y Shilling quieren que su proyecto de entretenimiento familia sea distinto al de las cadenas del área cercana, ya contemplan la posibilidad de convertir su idea en una cadena regional. Si resulta tan exitosa como anticipan.
¿Qué tipo de decisión de compra describe mejor el comer en el nuevo restaurante completo de entretenimiento familiar de Waite y Shilling?


Fuente: Fundamentos del Marketing.

martes, 29 de enero de 2008

Tendencias culinarias para el 2008

Navegando por la red encontré este interesante dato: las principales tendencias culinarias para el presente 2008, dentro de las cuales la número 11 me parece la más acertada... "comer con ética".

Pero entonces, qué implica comer éticamente? Creo que es una buena pregunta para iniciar una investigación, sobretodo en nuestro proceso de formación profesional, donde tenemos la responsabilidad de sentar las bases del cambio y mejoramiento del marco turístico-gastronómico actual.

Dentro de los próximos posts estaremos tratando de desarrollar el tema. Mientras tanto, veamos qué nos traen las tendencias 2008 para el ámbito gastronómico.

1. Rapidez: se espera que la gente pueda ordenar y pagar sus comidas desde sus celulares.

2. Nichos de comida: ahora lo que estará de moda serán los bares de ceviches, lugares donde sirvan puro chocolate, u otro tipo de comida así muy específica en lugares especiales.

3. Cantineros-gourmets: esto es que los cantineros van a usar más frutas y productos exóticos y frescos para incorporarlos en sus tragos.

4. Menús más completos: los menús ofrecerán la información nutricional de cada platillo.

5. Comida más exótica. (...aun más exótica?)

6. Restaurantes de postres: los reposteros estarán abriendo restaurantes exclusivos, no implica que todo el menú sea dulce.

7. Nieves (helado) de sabores locos.

8. Gastronomía para niños.

9. Las hamburguesas podrían volverse gourmet y haber bares de hamburguesas.

10. “Pequeño es grande” siguen los platos pequeños.

11. Comer éticamente, esto implica ser amigables con el medio ambiente y consumir productos en estación y regionales, aparte de respetar la esencia y naturaleza de cada alimento.
Interesante, no?